EL
DIARIO DE BUCARAMANGA Y EL SUICIDIO DE PERÚ DE LACROIX
Jean
Louis Michel Perú de Lacroix Massier nació en Montelimart, Francia, el 14 de
septiembre de 1780. Muy joven fue soldado y de 1810 a 1812 sirvió a Napoleón,
bajo las órdenes de Mural. Pasó luego a la campaña de Rusia, y antes de la
batalla de Leipzig partió a Inglaterra, en comisión reservada, para averiguar
los planes de Luis XVIII. Por entonces tomó el aristocrático apellido de
Lacroix
En
1828 acompañó al Libertador durante su permanencia en Bucaramanga hasta la
disolución de la gran Convención de Ocaña, donde llevaba un diario o apuntes de
todos los episodios del servicio oficial, y muy especialmente de la vida privada
del Libertador. En 1835, Perú de Lacroix, entonces en Caracas, en casa del
marqués del Toro, se ocupó en corregir sus manuscritos, bautizados con el
nombre de Diario de Bucaramanga, manuscritos que desde aquel tiempo han andado
en Caracas de mano en mano, hasta perderse las huellas de los originales
escritos de puño y letra del autor.
Consta
este manuscrito -perteneciente en la actualidad a la Academia de Historia de
Venezuela de dos cuadernos solamente, marcados con las denominaciones de Tomo
2. 0 y Tomo 3.0, los cuales comprenden las páginas 167-323 y 323 bis-467,
respectivamente. Las fechas son, en el tomo segundo, del 2 al 25 de mayo (igual
a la parte del Diario publicada en París), y en el tercero, del 26 de mayo al
26 de junio.
En
la portada del primero de estos cuadernos se lee esta nota: "Literalmente
copiado del original que escribió el general, entonces coronel, Luis Perú de
Lacroix. Al fin del segundo cuaderno aparece esta otra nota: "Lo que
precede es copia del Original, fiel y literalmente sacada y terminada en
Caracas, hoy vienes, 22 de mayo de 1863”. Esta digitalizado por la Biblioteca
Luis Ángel Arango, del Banco de la República, Colombia. La data de antigüedad
de la copia puede comprobarse con el papel empleado para ella, que es el
español llamado de orilla, plegado en cuartillas, cuyas dobles fechas varían de
1856 a 1863.
En
el tomo segundo faltan cuatro hojas, desde la página 295 hasta la 302, y en su
lugar hay una hoja en blanco. El texto abunda en galicismos, cuidadosamente
conservados por el copista. Existe igualmente otro manuscrito, de puño y letra
de Lacroix, perteneciente a don Manuel Segundo Sánchez. Este manuscrito es el índice
del Diario de Bucaramanga, cuya simple lectura aclara dudas y da idea precisa
del interesantísimo contenido del libro. El índice es un cuadernillo de 16
páginas que contiene el sumario de cada uno de los días a que se refiere el
Diario. Principia el 1 de abril de 1828 y termina el 29 de mayo del mismo año,
pero como el general Lacroix, a pesar de que el Libertador se ausentó de
Bucaramanga para Bogotá el 9 de junio, prolongó su diario hasta el 26 de ese
mes. Faltan al índice las páginas correspondientes a los días comprendidos
entre el 30 de mayo y el 26 de junio del año citado.
El Diario publicado en Paris en 1859 le falta, para ser completo, la relación, comprendida entre el 1 de abril de 1828 y el 1 de mayo, y del 26 de mayo al 26 de junio. Al manuscrito, el más completo que se conoce, le falta, sin embargo, toda la primera parte, comprendida entre el 1 de abril y el 1 de mayo de 1828, y al índice le faltan las páginas correspondientes a los días comprendidos entre el 39 de mayo y el 26 de junio de 1828.
Expulsado
de Venezuela en 1836 varios reformistas, Lacroix, que se encontraba entre
ellos, se encaminó a su patria nativa, y allí consumó su antiguo designio. Un
día de enero de 1837, los periódicos de París anunciaron el suicidio de Luis
Perú de Lacroix (Hispano, Cornelio, 1912, en Diario de
Bucaramanga).
"Motivos de mi suicidio y mis últimas
disposiciones.
Cincuenta
y siete años, una nueva caída política, separado de mi mujer y de mis hijos
hace seis años, sin esperanza de reunirme a ellos, sin fortuna, sin estado, la
realidad de la miseria ya presente y la perspectiva de sus inseparables
compañeras, la humillación y la ignominia, son los motivos que me determinan a
abreviar mis días, convencido, por otra parte, de que hay más valor en darse la
muerte que en dejarse degradar et prende a la gorge por la horrible miseria, que en dejarse
arrastrar por ella hasta el lodo y que en vivir, en fin, bajo su cruel y
permanente tiranía ... Mis Memorias, que quedan manuscritas, explican la última
parte de mi vida. Estas Memorias forman dos volúmenes, bajo el título de: Mis
veintidós años de Nuevo Mundo, mi juventud en Europa y mi suicidio en París.
Entre mis papeles se encontrarán también algunos manuscritos en español, a
saber: Colombia desde su creación hasta su destrucción, o Resumen histórico de
las revoluciones políticas que más han contribuido a la destrucción de esta
República, dos volúmenes. Memorias de Pacheco, portero vitalicio del Gobierno
de Bogotá, un volumen, no concluido. Almanaque histórico político, no
concluido, seguido de efemérides colombianas. En borradores, diez y seis
fragmentos políticos e históricos bajo diversos títulos. Diario de Bucaramanga,
o Vida pública y privada del Libertador Simón Bolívar, un grueso volumen. Todos
estos manuscritos, con excepción del último, se encontrarán entre mis papeles.
El Diario de Bucaramanga, que considero ser la obra más interesante, porque
contiene la vida pública y privada de un grande hombre, de un bienhechor de la
Humanidad, está depositado en manos de mi digno y respetable amigo el marqués
Francisco Rodríguez del Toro, general de división de la República de Venezuela,
residente en Caracas. Este amigo debía poner la obra en manos del cónsul
francés residente en Caracas, para que éste me la dirigiera a París, bajo
cubierta del ministro de Relaciones Exteriores. No sé qué haya llegado.
“Si
mi situación hubiese sido otra en Francia, yo habría corregido todos esos
manuscritos, y con la ayuda de un editor instruido los habría publicado. Puesto
que no lo puedo hacer, otro lo hará tal vez, o con esta esperanza y con esta
intención dejo el presente legado de todos los dichos manuscritos, incluso el
Diario de Bucaramanga, a los señores administradores de El Siglo, para que
ellos sean los editores y los hagan publicar a su beneficio en el idioma que
gusten, con la única condición de que un ejemplar de cada obra sea dirigido por
ellos a cada una de las personas siguientes: Monsieur Eusebio Perú, en
Montelimart; general de división Francisco R. del Toro, en Caracas; don Vicente
Ibarra, en Caracas, para su hermano, el general Ibarra, y a la señora viuda
Perú de Lacroix, Dolores Mutis, en Bogotá.
“Hago,
además, este escrito para que nadie pueda ser acusado de mi muerte y para que
ella no sea atribuida a un acto de demencia de mi parte, sino a la fría y
juiciosa razón, único móvil de mi voluntad y de mi mano.
"Mi
sepultura me inquieta poco, sin embargo, si mi voluntad pudiese valer algo, yo
pediría el entierro de un simple soldado, que fue mi primer grado militar en
Francia.
"Hecho
y firmado de mi mano, debiendo llevar la fecha del día de mi muerte. París, a
... de 1837.
L.
Perú de Lacroix."
(Diario
de Bucaramanga, 1924)
REFERENCIAS
De
lacoix, L. Perú. (1924). Diario de Bucaramanga. Vida pública y privada del
Libertador Simón Bolívar. Madrid: Editorial Ambrier.
Hispano,
Cornelio (1912). Diario de Bucaramanga de 1924. Madrid: Editorial
Ambrier.


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